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La solidaridad de Eradi
jueves, mayo 02, 2013


Dr. Paul M Kline, profesor asociado de Práctica Clínica, Escuela de Graduado de Trabajo Social, Universidad de Boston
Boston, 2 de mayo de 2013 – Cuando leí por primera vez la hermosa historia de Eradi, me capturó inmediatamente su descripción de "aquel que se da cuenta". Esta es una maravillosa manera de describir lo que significa ser solidario con los demás, porque ser consciente del otro va más allá del simple "ver".

La historia de Eradi nos enseña que para ser solidarios con los demás hay que verlos con los ojos y el corazón abiertos, como personas que llevan a la dignidad de un hijo de Dios. Al darse cuenta de los demás con los ojos y el corazón, Eradi llega a ellos con su consuelo y amabilidad.

También Jesús caminó en el mundo como "el que se da cuenta". Jesús ve a los demás con un puro y perfecto corazón de amor. Los Evangelios están llenos de historias de Jesús, junto a los marginados, hombres y mujeres solos, rechazados y abandonados. Algunos están solos por su cuerpo, mente o espíritu quebrantados.

Otros son rechazados por la sociedad por su apariencia diferente, su expresión distinta o por tener otras creencias y tradiciones. Como Eradi, Jesús vio con el corazón a los hundidos, a los diferentes a los abandonados. Al escuchar sus historias, Jesús les cura de su soledad.

Compartiendo las comidas con ellos, caminando a su lado y tocándolos con compasión y preocupación, Jesús les alivia de sus cargas y fortalece su esperanza. Jesús es, para los cristianos, el ejemplo perfecto de alguien que se da cuenta de los demás con un corazón abierto y que está junto a los otros compasiva y solidariamente. Su ministerio de amor y misericordia sana los cuerpos y los espíritus quebrantados y, estando junto a ellos y ellas, Jesús también les libera de la prisión del aislamiento.

Eradi ha sufrido tiempos difíciles en su vida; le impidieron alcanzar su sueño de emigrar a un país más pacífico. Fue rechazado. Le trataron como si fuera invisible. Él sabe lo que se siente al ser rechazado por personas a quienes no les interesaba su historia o sus sueños. Muchos de nosotros tenemos parecidas historias que contar.

Nosotros, también, hemos vivido momentos en los que no hemos podido encontrar la compasión en los ojos de los demás. Nosotros también conocemos la soledad que se siente cuando los demás no abren sus corazones y lo que se siente al estar solo.

Sin embargo, a pesar de que pudo haber pasado desapercibido, la sabiduría de la fe ha arraigado en el corazón de Eradi. Su corazón se mantiene abierto por su amor a hablar de las "cosas de Dios". Así es como Eradi agradece a Dios que fortalezca su corazón con sabiduría, amor y esperanza y así ser una persona "llena de generosidad" para los demás. Dios se solidariza con Eradi para que él pueda solidarizarse con los demás.

Nos dijeron que Eradi es un conductor que realiza su trabajo muy bien. Sin embargo, también se nos dijo que hace mucho más que eso. Su trabajo le dice lo que debería hacer por los demás; su fe le dice que debe hacer todas las cosas con amor.

Para Eradi, su empleo es una manera de vivir como desea Dios. Como Jesús, acoge de corazón al forastero como amigo. Como Jesús, se da cuenta desde su corazón de los que están perdidos, solos, olvidados y rechazados. Eradi hace lo que puede para asegurarse de que nadie esté solo.

El amor transforma todo lo que hace en una experiencia de pertenencia y solidaridad. La historia de su vida es una lección para todos nosotros.

Dr. Paul M Kline, profesor asociado de Práctica Clínica,  Escuela de Graduado de Trabajo Social, Universidad de Boston