Eradi, el que se da cuenta de los demás
La solidaridad de Eradi
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Eradi, el que se da cuenta de los demás
jueves, mayo 02, 2013


Eradi Salumu, chófer del JRS, es un hombre de 39 años, padre de tres hijos, el que se da cuenta de los otros, Masisi, República Democrática del Congo
Masisi, 2 de mayo de 2013 - En su contrato de trabajo dice que es chófer del equipo del Servicio Jesuita a Refugiados en la ciudad de Masisi, al este del Congo. Pero en realidad Eradi Salumu es mucho más para el JRS.

Este hombre de 39 años y padre de tres hijos se ha visto obligado a huir del conflicto en el Congo en varias ocasiones. Si bien nunca ha sido formalmente reconocido como refugiado, ha vivido exiliado en varios países africanos. Desde Sudáfrica trató de llegar a Europa, pero fue devuelto de Bulgaria y de Turquía. Al final desistió de buscar un lugar seguro en Europa y regresó a su Congo natal.

"A lo largo de los últimos tres años, la involucración de Eradi con la misión del JRS no ha hecho más que crecer. Lleno de generosidad, a menudo trabaja fuera de horas; cuando te recibe en su coche, siempre dice, 'bienvenido a mi oficina'", rememora la Hna. Inés Oleaga, compañera de trabajo de Eradi en el JRS en Masisi.

Miembro de la minoría musulmana  tightknit, a Eradi le gusta hablar de las "cosas de Dios". Cree que trabajar con el JRS le ayuda a ser mejor musulmán. No lo dice en palabras, pero la razón que le lleva a compartir su orgullo de ser musulmán y miembro del personal del JRS es la prioridad de la organización en ofrecer un servicio compasivo a los que se encuentran en las condiciones más vulnerables".

Muchas veces, en ruta, él es quien se da cuenta de que hay alguien que necesita ayuda en el borde del camino.

"Muchas mujeres le piden que les ayude a llegar al hospital para dar a luz tras recorrer ¡casi 20 km! Cuando estalla el conflicto, lo que suele suceder, siempre es de los que apoya la decisión de no salir inmediatamente para no abandonar a sus compatriotas congoleños. A menudo su decisión de seguir prevalece y seguimos trabajando".

En una ocasión, tras suspender un proyecto de actividades deportivas y culturales y después de que los equipos hubieran sido evacuados, Eradi decidió quedarse negándose a abandonar, según sus propias palabras, a los jóvenes. Organizó varios campeonatos y siguió alimentando su esperanza de que alguien vendría, se encargaría de ello y seguiría con las actividades originalmente programadas.

Sería justo decir que Eradi es la persona que en Masisi mejor caracteriza la misión de acompañamiento, servicio y advocacy del JRS.

"Muchas otras organizaciones, incluso ls de la iglesia local se sorprenden al conocer su dedicación al JRS, una organización católica. Sin embargo, el equipo del JRS en Masisi lo vive como un regalo y un reto, al recordarnos la presencia de Dios entre todos nosotros".